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BIOGAS
Con
el termino biogas se designa a la mezcla de gases
resultantes de la descomposición de la
materia orgánica realizada por acción
bacteriana en condiciones anaerobias.
El
biogas se produce en un recipiente cerrado o tanque
denominado biodigestor el cual puede ser construido
con diversos materiales como ladrillo y cemento,
metal o plástico. El biodigestor, de forma
cilíndrica o esférica posee un ducto
de entrada a través del cual se suministra
la materia orgánica (por ejemplo, estiércol
animal o humano, las aguas sucias de las ciudades,
residuos de matadero) en forma conjunta con agua,
y un ducto de salida en el cual el material ya
digerido por acción bacteriana abandona
el biodigestor. Los materiales que ingresan y
abandonan el biodigestor se denominan afluente
y efluente respectivamente. El proceso de digestión
que ocurre en el interior del biodigestor libera
la energía química contenida en
la materia orgánica, la cual se convierte
en biogas.
Los
principales componentes del biogas son el metano
(CH4) y el dióxido de carbono (CO2). Aunque
la composición del biogas varia de acuerdo
a la biomasa utilizada, su composición
aproximada se presenta a continuación (Werner
et al 1989):
Metano,
CH4 40 - 70% volumen
Dióxido de carbono, CO2 30 - 60
Sulfuro de hidrógeno, H2S 0 - 3
Hidrógeno, H2 0 - 1
El
metano, principal componente del biogas, es el
gas que le confiere las características
combustibles al mismo. El valor energético
del biogas por lo tanto estará determinado
por la concentración de metano - alrededor
de 20 – 25 MJ/m3, comparado con 33 –
38MJ/m3 para el gas natural (Werner et al 1989).
A
pequeña y mediana escala, el biogas ha
sido utilizado en la mayor parte de los casos
para cocinar en combustión directa en estufas
simples. Sin embargo, también puede ser
utilizado para iluminación, para calefacción
y como reemplazo de la gasolina o el acpm (combustible
diesel) en motores de combustión interna.
La
utilización de los biodigestores además
de permitir la producción de biogas ofrece
enormes ventajas para la transformación
de desechos:
Mejora
la capacidad fertilizante del estiércol.
Todos los nutrientes tales como nitrógeno,
fósforo, potasio, magnesio así como
los elementos menores son conservados en el efluente.
En el caso del nitrógeno, buena parte del
mismo, presente en el estiércol en forma
de macromoléculas es convertido a formas
más simples como amonio (NH4+), las cuales
pueden ser aprovechadas directamente por la planta.
Debe notarse que en los casos en que el estiércol
es secado al medio ambiente, se pierde alrededor
de un 50% del nitrógeno (Hohlfeld y Sasse
1986).
El efluente es mucho menos oloroso que el afluente.
Control de patógenos. Aunque el nivel de
destrucción de patógenos variará
de acuerdo a factores como temperatura y tiempo
de retención, se ha demostrado experimentalmente
que alrededor del 85% de los patógenos
no sobreviven el proceso de biodigestión
(Hohlfeld y Sasse 1986). En condiciones de laboratorio,
con temperaturas de 35 oC los coliformes fecales
fueron reducidos en 50 – 70% y los hongos
en 95% en 24 horas (Marchaim 1992).
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Experiencia con Biomasa en Tierra del Fuego
Raul
Villegas
villegasr@ciudad.com.ar
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